Bueno niños, antes de la siesta sabeis lo que llega, ¿verdad? Es la HORA DEL CUENTO. Esta vez os hablaré de cómo en la hermosa ciudad del Duque de Béjar existía hace algún tiempo un enano con el corazón de un guerrero sin cerebro. La cosa comenzó cuando a ese enano le largaron de su clan (conocido en su tiempo como B.I.) por ser más pequeño que el resto y no saber defender la portería como debía.
A lo largo de los años su estupidez fue aumentando mientras su altura disminuía o se quedaba paralizada.
Fue tiempo después cuando se reunió con unos amigos con los cuales tan sólo compartía su amor por lo estúpido, por el pacharán (más cutres no podían ser...) y por meterse en misiones imposibles de las que conseguía salir victorioso gracias a la "burra" que le acompañaba (a ver quien tenía huevos de darle de leches a él y al picabea sabiendo que detrás estaría el burra y algunos más...)
El problema fue cuando se les subió la grandeza a la cabeza (y sin haberlo deseado me ha salido un pareado) que se pensaban que todos le tenían miedo. Pero, pobrecillos que equivocados estaban, no sabían que nunca, nunca, nunca se ha de cabrear tanto a la gente, porque en cualquier momento llovería, y de esa lluvia no se podrían refugiar... continuará...
